Discordancia del deseo sexual

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Discordancia en el deseo sexual en pareja

Discordancia del deseo sexual

¿Qué es la discrepancia del deseo sexual? 5 ejercicios para ponerle solución


Si te preguntaran cuáles son los “pilares” base de una relación, ¿cuáles dirías? ¿Comunicación, compatibilidad, sexo? Sin duda alguna, el sexo es una parte bastante importante en una relación… entonces ¿qué pasa cuando no nos entendemos del todo en la cama? ¿Significa que es el fin de la relación? 

Primero, pongámosle nombre a lo que está pasando: DISCORDANCIA DEL DESEO SEXUAL. La discordancia del deseo o incompatibilidad sexual en pareja es cuando los miembros de esta tienen diferentes niveles de deseo sexual. Lo primero que debes saber es que se trata de algo súuuper normal: cada persona vive el deseo de una forma diferente y, si a veces ya es difícil gestionar el nuestro propio, ¡imagínate tener que llevarlo al compás con otra persona! Sin embargo, es cierto que esto puede llevar a experimentar dificultades a la hora de entenderos en el terreno sexual, un aspecto de la relación que no hay que menospreciar.



Motivos de la discordancia en el deseo sexual

Bien, el problema está identificado. Pero... ¿sabes qué lo ocasiona? Los motivos más habituales de discrepancia del deseo sexual son:

  1. Falta de comunicación: os cuesta comunicaros: os adoráis y os gusta estar juntxs, pero no podéis presumir de tener fluidez a la hora de deciros a la cara qué es lo que gusta y qué es lo que no, mejor conocido como discrepancia del deseo sexual por falta de comunicación.
  2. Diferencia en las preferencias o gustos sexuales: todxs tenemos un estilo erótico distinto y tenemos gustos, prácticas, posturas, ritmos y movimientos que nos excitan más que otros. Por eso, lo importante en este caso sería tener muy claro qué os gusta a cada unx (prácticas, posturas, fantasías...) para poder comunicároslo y encontrar puntos en común: simple y llanamente... ¡autoconocimiento!
  3. Frecuencia de relaciones: por mucho que os encante tener relaciones sexuales, no os ponéis de acuerdo en las veces por semana que queréis disfrutar del dulce amor: tú quieres cada vez que hay publicidad en la tele y tu pareja... bueno, digamos que tiene otras preferencias. Es normal tener deseo sexual diferente en relación a la cantidad de relaciones sexuales que nos gustaría tener, por eso, una vez más, deberéis comunicaros para pactar tener momentos de intimidad que os venga bien a ambxs, y potenciar la automasturbación de la persona que tiene más deseo sexual y revisar si la persona con menos deseo está a gusto con dicha frecuencia. En el caso de no estar a gusto, se puede explorar qué está frenando el deseo: podría ser una cuestión de carga mental, de estrés, de preferencias de prácticas, cansancio, etc.  
  4. Monotonía sexual: es muy frecuente que os estanquéis en la rutina y que el aburrimiento haga que no disfrutéis de las mismas prácticas igual que antes. El ser humano es un animal curioso por naturaleza y necesita innovar para mantener la excitación y el deseo... ¡por las nubes! Por eso, una posible idea si os encontráis en este momento, es potenciar las fantasías y ampliar el repertorio de prácticas y posturas para que haya variedad y novedad en las relaciones sexuales.

La sexualidad en pareja es algo que se construye, lo importante es hablar de vuestros gustos e intentar llegar a un acuerdo. Es normal que haya una evolución, incluso sexualmente. Si sientes que estás un poco perdidx, te dejamos 5 ejercicios para echarte una mano.

 

Ejercicio 1 - La comunicación para resolver la discordancia del deseo sexual

La comunicación es la base de las relaciones sexuales y, en muchas ocasiones, se convierten en la causa de la discordancia del deseo sexual. Os proponemos un juego que os ayudará a soltar esas lenguas para conoceros mejor en el ámbito sexual: escoged una noche especial en la que tengáis tiempo de sobra para poder jugar y luego empezad a divertiros.

Material: tarjetas con preguntas, bolígrafo y papel para cada miembro de la pareja.

Contestad las siguientes preguntas por separado y luego, pregunta por pregunta, intentad descubrir la respuesta de vuestra pareja. Si fallas, debes perder una prenda de ropa, así es mucho más divertido. Después, compartid las respuestas que habéis dado anteriormente.

Preguntas:

  • ¿Qué es la sexualidad para ti?
  • ¿Qué importancia tiene para ti en la pareja, del 0 al 10?
  • ¿Cuál es tu momento del día preferido para tener relaciones sexuales?
  • ¿Cuáles son tus zonas erógenas preferidas?
  • ¿Cuáles son tus fantasías sexuales favoritas?
  • Recuerda una de las mejores relaciones sexuales con tu pareja y compártela.

Si os aventuráis, podéis agregar preguntas que os despierten curiosidad por saber la opinión de vuestra pareja.


Ejercicio 2 - Un pacto para naturalizar la discordancia del deseo sexual

Si vuestro problema se centra más en lo conocido como “discronaxia sexual” es decir, tener tiempos y grados de excitación distintos, lo primero es identificar si lo que sientes es basado en las creencias que te ha impuesto la sociedad (por ejemplo, hacerte creer que una pareja debe tener relaciones sexuales un mínimo de 3 veces a la semana porque si no, no funciona… ¡Lo cual es una mentira como una casa!) o si es realmente tu deseo sexual el que habla.

Valorad el tiempo que tenéis y programad momentos de intimidad. Quizás es una cita a la semana, quizás es una al mes, lo que podáis según vuestra disponibilidad. Estos momentos de intimidad se programan para conectar con tu pareja, no para tener relaciones sexuales. Y desde ese lugar, que pase lo que ambas personas deseéis.  

Naturalizar la discrepancia del deseo para entender que cada persona tiene un ritmo, y ninguno es mejor o peor que el otro, pero teniendo en cuenta que priorizar momentos de intimidad es clave para que puedan suceder conversaciones sobre deseo o para que el deseo pueda aparecer.

Ejercicio 3 - Aprender a jugar para acabar con la discordancia del deseo sexual

Son muchas las parejas que creen ser incompatibles en la cama porque tienen gustos distintos a nivel sexual, desde el comportamiento que tenemos antes y durante las relaciones sexuales, hasta el ritmo de las mismas o las posturas.

Pero la pregunta del millón es: ¿cómo podemos poner un término medio que funcione para lxs dos? Hay que conocer la secuencia erótica preferida de la pareja e intentar combinarla para la satisfacción de ambxs, por ejemplo: Empezamos por juegos previos que nos gusten a lxs dos, seguimos con penetración y acabamos con sexo oral.

También, podéis probar a fomentar las fantasías sexuales en pareja. Cuantas más fantasías pensemos, más probabilidad de encontrar alguna que nos excite a ambxs. Podéis ir cambiando de posturas y explorar cuáles os gustan más, con algún juego como Voluptas 

Ejercicio 4 - Introducir juguetes sexuales

Y para subir la temperatura, la clave es ir innovando. Puedes comenzar jugando con unas esposas y esposaros juntxs o a la cama y acabar incluyendo un vibrante nuevo mejor amigo que le dé un giro a cosas que ya tenéis por la mano, como el sexo oral. Imagínatelo: mientras le haces sexo oral a tu pareja (que puede estar esposada a la cama) puedes aprovechar para mantener tus motores encendidos estimulándote con el pequeño pero potente minivibrador. Y, aparte de jugar contigo, puedes acariciar a tu pareja con el masajeador y hacer que las sensaciones suban de nivel. ¿Qué opinas? 

Ejercicio 5 -  Frenos y aceleradores

Podemos pensar en deseo con la metáfora de un coche automático. Tienes un pedal que es el acelerador, y el otro que es el freno. El acelerador son todas aquellas cosas que nos llevan a sentir deseo, puede ser, por ejemplo: tener el día libre, ver a nuestra pareja haciendo algo que se le da bien, ver una película erótica, recibir un masaje, entre otras. El freno son todas aquellas cosas que nos llevan a no sentir deseo, puede ser, por ejemplo: tener un día de mucho estrés, falta de conexión emocional, sentir presión, entre otras.  

Cada persona tiene unos frenos/aceleradores diferentes y pueden ir cambiando al largo de la vida, una persona puede tener muchos frenos y pocos aceleradores o al revés. 

Este ejercicio consiste en coger papel y boli y hacer una lista de aquellas cosas que crees que funcionan como acelerador y aquellas cosas que funcionan como freno. Después se trata de compartirlo en pareja. De este modo, nos conoceremos mejor y vemos si podemos hacer algo para disminuir algunos de los frenos. A veces no se trata tanto de activar cosas nuevas, si no poner un poco de atención a lo que nos está frenando a que el deseo y la excitación puedan aparecer 

...

La clave está en ir variando, comunicaros y llegar a acuerdos para que esas discordancias no se conviertan en un problema a largo plazo.

 

Conoce a nuestra experta

Alex Segura

Educadora, sexóloga y terapeuta sexual especializada en diversidad
Ha coordinado proyectos educativos, impartido formaciones y acompañado procesos terapéuticos. Con experiencia en creación de contenidos, actualmente forma parte del equipo de comunicación de Platanomelón, investigando y divulgando sobre sexualidad en nuestra plataforma de Instagram.
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